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Ing. Jesús Alfonso Marín Jiménez
Vicerrector de Relaciones Institucionales |
El nuevo orden mundial, resultado del proceso de internacionalización de capitales, ha llevado a grandes y profundas transformaciones: el modelo actual, basado en procesos de alto uso de tecnología, se caracteriza por la producción de conocimientos en los países desarrollados y su inserción en forma de productos y patentes a la economía mundial.
Diversos analistas confirman que, a partir de los años 70, se aceleran los procesos en que la información y los conocimientos aplicados constituyen los insumos más eficientes y dinámicos para promover el incremento de la productividad; esto marca la pauta para una nueva revolución tecnológica, capaz de transformar la economía mundial en pocas décadas. Así, la aplicación de nuevos conocimientos al proceso productivo y un fuerte desarrollo tecnológico (informática y telecomunicaciones), genera la construcción de una nueva relación entre ciencia y sociedad.
En la actualidad, puede decirse que la ciencia forma parte de las fuerzas productivas, constituye un agente estratégico del cambio con presencia en los planes de desarrollo económico y social, que repercute cada vez más en los diversos ámbitos, incluyendo a la propia educación, como parte de la correspondencia entre relaciones sociales y condiciones técnicas de producción. Ciertamente, a lo largo de la historia hemos observado la transformación de la educación frente a los cambios tecnológicos, generando nuevas competencias laborales, campos disciplinarios y modalidades de las instituciones educativas.
La sociedad del conocimiento ha modificado todos los procesos educativos, por ejemplo, al interior de las universidades hay cambios sustanciales en cuanto a la generación, transmisión y difusión del conocimiento. Somos testigos de variaciones en las maneras de conceptualizar la realidad y de la constante renovación de las bases para la expansión disciplinar. Áreas tradicionales del conocimiento entraron en crisis para dar lugar a nuevos paradigmas, mientras que otras sufren modificaciones intensas.
Algunas de esas transformaciones operan dentro de los límites de las disciplinas, mientras que otras afectan amplios sectores del conocimiento, generando problemas y categorías de carácter interdisciplinario, transdisciplinario e intercultural, producto de una nueva visión científica de los fenómenos naturales y humanos.
En esta tesitura, las universidades modifican su forma de interactuar con la sociedad, si consideramos que contribuyen en tres funciones clave: producción de conocimiento mediante investigación y desarrollo, transmisión del conocimiento a través de la formación, y transferencia, proporcionando soluciones a problemas concretos por medio de la investigación aplicada. Así, la educación genera ajustes paulatinos en la estructura productiva y, a su vez, se constituye en objeto de transformación dentro de un marco cultural y social.
Ahora, encontramos que la revolución de saberes y tecnologías de la información y la comunicación promueve la conformación de un nuevo paradigma con estructuras educativas y modalidades pedagógicas tendientes a una educación transnacional y virtual. De esta transición no sólo somos fieles testigos, también apreciamos cómo afecta nuestra forma de percibir y actuar frente al mundo, al tiempo de asumir el reto de adecuarnos a los cambios, asumiendo una política y visión de futuro.
La Universidad del Valle de México ha generado innovadores productos educativos y de difusión dentro de las nuevas modalidades. Ejemplo de esto, son las Licenciaturas Ejecutivas, dirigidas a personas incorporadas al ámbito laboral, a las que facilitamos horarios y el aprovechamiento pedagógico de nuevas tecnologías, a través de asignaturas en línea diseñadas bajo metodologías flexibles e innovadoras.
Asimismo, la UVM ha gestado al interior de sus Unidades Académicas, diversas e innovadoras estructuras organizativas que permiten experimentar formas específicas de relación con el entorno, siempre acordes con sus características y necesidades.
Otro ejemplo es nuestra revista electrónica Episteme, que contribuye al establecimiento de redes de colaboración entre las Unidades Académicas y otras universidades, tanto nacionales como extranjeras, por lo que agradecemos no sólo la valiosa colaboración de los autores para la conformación de la presente publicación, sino también la participación de los académicos que con sus opiniones contribuyen a garantizar la calidad de los artículos y la pertinencia de sus contenidos para la población universitaria.
En este marco, exhortamos a la comunidad académica a continuar con su valiosa colaboración para consolidar la permanencia de Episteme como medio de difusión de nuestra universidad en los ámbitos académico y de investigación, al tiempo de participar como invaluable agente de transformación para una nueva sociedad.