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Universidad del Valle de México :: Dirección General Académica. Episteme No.1 agosto 2004 .
Dirección Institucional de Investigación e Innovación Tecnológica..
 


Educación integral; plenitud necesaria

 


Francisco Sierra André

UVM
- Centro Institucional de Valores

 

Resumen
El ensayo se refiere a lo que es la educación entendida de manera integral, partiendo de que la persona está constituida por un yo; que incluye aspectos biológicos, psicológicos, intelectuales, espirituales y sociales. Sin embargo, en la actualidad, no se puede soslayar la globalización y sus impactos en el sistema educativo nacional, los requerimientos de las familias, empleadores y entorno social, así como que las instituciones educativas  proporcionen formación humanista y en especial educación ética.
La educación plenamente integral requiere condiciones sociales que permitan la satisfacción de las necesidades del hombre, como son: salud, comida, habitación y seguridad. Si no existen estas condiciones la educación no será plenamente integral e irremediablemente no se podrá avanzar hacia el pleno desarrollo de todos y cada uno de los seres humanos que habitan este planeta llamado tierra.

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Introducción :: Conclusión :: Referencias bibliográficas :: Acerca del autor

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Introducción

El presente ensayo presenta una visión personal de lo que es la Educación, entendida como el proceso por el cual el hombre puede alcanzar su pleno desarrollo en los ámbitos físico, biológico, emocional, intelectual y espiritual al irse socializando, lo que incluye el conocimiento de los valores en los que se sustenta la vida diaria y que se traducen en actitudes, conductas y comportamientos que regulan cualquier actividad personal, familiar o social.
Este proceso debe conducirse de manera integral, es decir, considerando al ser humano como un sistema complejo, en el que cada subsistema crezca y se desarrolle armoniosa y proporcionadamente para así alcanzar la plenitud de cada parte, cuyo resultante será la plenitud del sistema total denominado PERSONA. Como indica Erich Fromm:”(…) las potencialidades del niño para amar, para ser feliz, para hacer uso de su razón y las potencialidades más especificas, tales como los dones artísticos...” [1]

El proceso educativo que se ha dado de muy diversas maneras desde el principio de la existencia de la raza humana se está transformando en el presente siglo de manera acelerada debido a muy diversas razones.
Entre otras causas se encuentran la globalización de la información y del conocimiento, la creciente interacción entre diversas teorías y modelos educativos, entre diversas culturas y crecientes experiencias de educarse en diferentes países y culturas, así como el convencimiento de que la educación como tal es un instrumento importante para mejorar las condiciones de vida, como lo refiere la UNESCO al aseverar que constituye una función esencial en el desarrollo continuo de la persona y de las sociedades. [2]

Es por esto que adquiere renovada importancia que la educación que se imparta en el presente siglo sí contenga la parte humanista que puede contribuir a lograr en el estudiante su pleno desarrollo para que la sociedad reciba los ciudadanos que requiere para mejorar su calidad de vida y disminuir la pobreza, la enfermedad y las guerras. Como expresa Jorge Luis Ibarra Mendívil: “la universidad debe, asimismo, formar a los profesionales que la sociedad demanda sin olvidar que son hombres quienes, para situarse en esa sociedad y contribuir a resolver sus necesidades, requieren de una formación humanista”. [3]

A continuación se expresa qué se entiende por educación integral y por qué es un medio para lograr la plenitud esencial de la persona, sobre todo en las actuales condiciones de falta de solidaridad y pérdida de valores.

Se comparte la opinión con los autores antes citados respecto a que: para lograr un auténtico e integral desarrollo de la persona es necesario que la educación, en cualquiera de sus niveles y formas de impartirse en el sistema educativo nacional lo sea de manera integral, es decir, incluyendo aspectos humanistas que propicien el desarrollo de actitudes de solidaridad, responsabilidad y lealtad, respondiendo así a las necesidades de los propios estudiantes, sus familias, los empleadores y la sociedad.

Desde un inicio, la educación ha constituido un proceso o actividad exclusivamente humana, que ha interesado a todas las sociedades. Cada grupo humano de alguna manera transmite a sus nuevos miembros las costumbres, los modos, las actitudes y los valores que permiten una convivencia más o menos pacifica y la sobrevivencia de sus integrantes. Este proceso de progresiva integración a la vida del grupo esta marcado por diversas ceremonias o ritos que le van indicando a sus miembros el desarrollo del joven al adquirir y practicar conductas y habilidades en su vida diaria. Como expresa el autor clásico Emile Durkheim: ”(…) en las ciudades griegas y latinas la educación formaba al individuo para que se subordinara ciegamente a la colectividad, para que se convirtiera en la cosa de la sociedad. Hoy se esfuerza para hacer de él una personalidad autónoma.” [4]

Si este desarrollo es integral no se limitará al aprendizaje de habilidades de caza, pesca, construcción de casas aprendizaje del lenguaje, sistema de símbolos local e indispensable para la comunicación, sino también incluirá, de manera esencial, las costumbres que son practicadas y que implícita y explícitamente contienen los valores que practica determinado grupo humano.

Cabe mencionar que el proceso de integración a un grupo social se desarrolla en primera instancia en el núcleo familiar, que es la célula esencial de cualquier sociedad y en el que se adquieren y conocen los primeros valores, al ser satisfechas las necesidades universales de todo ser humano: alimentación, cuidado físico, emocionales, afectivas, intelectuales, espirituales y sociales.

Debido a que se ha expresado que los valores y su adquisición o reforzamiento forman parte esencial del contenido humanista de la educación integral es conveniente describir al menos qué son. En tal sentido, tradicionalmente han existido dos posiciones extremas: el subjetivismo y el objetivismo; el primero afirma que el valor sólo se da en la mente humana y no existe de manera autónoma fuera de ella. El otro extremo es el que afirma que los valores tienen existencia real objetiva y autónoma fuera de la mente humana.

Una manera de evitar cualquiera de ambos extremos es intentar un acercamiento al tema de los valores en la educación. Tomar un distinto punto de partida con base en las necesidades humanas universales y de ahí llegar a valores universales. Estas necesidades se viven de manera real y cotidiana y son más claras que conceptos teóricos.

Las necesidades básicas Universales son aquellas que todo hombre de cualquier lugar del planeta debe satisfacer so pena de sufrir un perjuicio grave, el cual significa estar básicamente incapacitado en la búsqueda de la visión propia de lo bueno, "significa también una participación profundamente deteriorada en una forma de vida”. [5]

Al ser satisfechas estas necesidades básicas, permiten conformar las condiciones previas de la acción e interacción humana; es decir, son requisitos para lograr la plenitud esencial que puede proporcionar una educación integral.

Son de índole fisiológica, psicológica o social, cuya carencia reiterada produce efectos negativos duraderos en los individuos: salud física, autonomía y seguridad emocional.

La satisfacción de estas necesidades es condición previa o al menos simultánea para que el proceso educativo logre su objetivo de llevar al ser humano a la plenitud de sus potencialidades.

Actualmente surgen voces que quisieran ver en la educación la receta mágica para resolver todos los problemas, lo cual expresa más un ideal que una realidad ya que la educación para rendir frutos requiere que las necesidades de alimentación, la salud, transporte y cultura de docentes y alumnos esté satisfecha; es decir, si el alumno esta mal nutrido, mal vestido, mal informado e invierte dos o tres horas diarias en transportación incómoda y cara, difícilmente podrá ser un participante atento que aproveche la experiencia en el aula.

Aún así, la sociedad sí pide a las escuelas que proporcionen líderes, que resuelvan los graves problemas mundiales. Esto supone que las escuelas logran proporcionar educación integral en condiciones inadecuadas y así logren transformar al estudiante en un mejor habitante del planeta.

Este logro se llega a dar en instituciones que cuentan con una comunidad educativa consciente de las limitaciones impuestas por el estado actual de la sociedad y que logran construir los programas y contenidos que proporcionen experiencias pertinentes.

Como resultado de estos paradigmas, la sociedad y los gobernantes han ido cambiando las políticas educativas, creando nuevas instituciones, utilizando la tecnología, modificando o adaptando objetivos, programas y contenidos.

Cabe señalar que aún este aspecto urgente de la capacitación y adiestramiento que en el siglo pasado gozó de recursos y programas generosos, a nivel mundial, no logró una amplia cobertura. Esta realidad social contradice el artículo 26 de la declaración universal de los derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas, (ONU) el cual expresa:

“Toda persona tiene derecho a la educación. Debe ser gratuita al menos en lo que se refiere a la elemental y fundamental (...) la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales...” [6]

Es en estas frases en donde se encuentra la renovada concepción de la educación; que consiste esencialmente en considerar al ser humano como un sistema único, valioso e irrepetible que para alcanzar su plenitud, para realizar su vocación ontológica debe alcanzar el ejercicio pleno de todas sus potencialidades: biológicas, psicológicas, intelectuales y, especialmente, sociales. Como menciona Jacques Delors en su ya famoso libro: La educación encierra un tesoro que en su página 9 dice:

"Frente a los numerosos desafíos del porvenir, la educación constituye un instrumento indispensable para que la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia social. La comisión desea por tanto afirmar su convicción respecto a la función esencial de la educación en el desarrollo continuo de la persona y de las sociedades. Al servicio de un desarrollo humano más armonioso, más genuino, para hacer retroceder la pobreza, la exclusión, las incomprensiones, las opresiones, las guerras...” [7]

El que esta plenitud la logre toda la humanidad y cada uno de sus integrantes es el reto que las instituciones educativas comparten con la sociedad ya que la educación por sí sola no es capaz de resolver todos los problemas de la humanidad, pero sin la educación, como ya nos ha enseñado la historia, se agravan aún más.

En ambas declaraciones encontramos también la concepción ya mencionada de que la educación integral supone que el estudiante, de cualquier edad, vive en una sociedad donde se respetan sus derechos y sus libertades fundamentales; es decir, el concepto de educación integral llevado a su significado más profundo requiere de la existencia previa y permanente de una sociedad justa en la que las necesidades fundamentales del hombre: salud, vivienda, trabajo, educación estén razonablemente satisfechas y así la educación será plenamente integral.

Producto de esta conciencia mundial son las políticas, organismos y programas en el ámbito mundial, continental, nacional y estatal. A lo largo de toda la historia del hombre y en todas las sociedades han existido leyes y normas que definían, ordenaban e indicaban el qué y el cómo, e incluso el para qué educar al ser humano. Como expresa Durkheim la educación consiste en una socialización metódica de la joven generación.

Si embargo, es necesario definir o al menos describir el concepto del hombre, origen y fin de la educación. Cada definición desde las ya clásicas de los griegos pasando por todas las que han aportado las diversas ciencias en el occidente e incluso las provenientes de la sabiduría oriental han intentado desentrañar al ser más complicado y evasivo en su definición.

La más conocida dice: animal mamífero dotado de razón, lenguaje y memoria concientes”. [8] Otras se refieren a su capacidad de raciocinio y al hombre como poseedor de un yo integral que incluye los aspectos físico, psíquico y social. [9]

El personalismo comunitario, filosofía humanista, nos dice:

“La persona es un ser espiritual constituido como tal por una manera de subsistencia y de independencia en su ser, ella mantiene esta subsistencia por su adhesión a una jerarquía de valores libremente adoptados, asimilados y vividos por un compromiso responsable y una constante conversión; ella unifica así toda su actividad en la libertad y desarrolla a golpes creadores la singularidad de su vocación.” [10]

Esta definición se refiere al ejercicio diario de la libertad, la inteligencia y la voluntad, basados en una jerarquía de valores que en primer lugar contempla la dignidad de la persona frente a la realidad del mundo que es inferior en valor y debe por lo tanto ser medio para el desarrollo pleno que puede proporcionar la educación integral.

La última definición, corta y rica en significados es la que expresa Eduardo Nicol, filósofo del exilio español quien impartió clases en la UNAM y publicó libros sobre el hombre y dice: “el hombre es el ser que quiere ser más.” [11]

Es esta una de las características esenciales de la educación integral: que parte del convencimiento de que el ser humano mientras está vivo puede y quiere crecer y aprender más, este concepto de que la persona es educable y puede aprender mientras este vivo es una nueva dimensión educativa que ya se ve reflejada en diplomados, cursos y talleres e incluso en el surgimiento de escuelas y universidades diseñadas para personas de la tercera edad.
Además, es ya reconocido a nivel mundial el derecho de toda la humanidad a recibir educación a todos los niveles como menciona la declaración de la ONU del 10 de diciembre de 1948 en su artículo 26 y el libro de la UNESCO cuyo autor es Jacques Delors.

Otro documento que especifica los conocimientos que debe proporcionar la educación integral es el libro titulado: Los siete saberes necesarios a la educación del futuro en el cual el director general de la UNESCO declara:

“Si queremos que la tierra pueda satisfacer las necesidades de los seres humanos que la habitan, entonces la sociedad humana deberá transformarse... en esta evolución hacia los cambios fundamentales de nuestros estilos de vida y comportamientos, la educación -en su sentido más amplio- juega un papel preponderante. La educación es “la fuerza del futuro.” [12]

Carlos Fuentes al hablar de este tema dice:

“(...) pienso en educación para eliminar la injusticia, el abuso, la discriminación, la falta de respeto a nuestros conciudadanos, y sobre todo la corrupción que es la forma más brutal de robarles a los pobres.
Pienso en educación y pienso en una cultura de la legalidad que despida para siempre la incultura de la arbitrariedad. Pienso en educación y pienso en tolerancia.
Pienso en educación y pienso en experiencia.
Pienso en experiencia y pienso en destino.” [13]

Sin embargo, la educación entendida como integral, acorde con la definición de persona y con su dignidad ontológica, es poco respetada en diversos ámbitos políticos y económicos,  lo cual se refleja en los recursos destinados y programas gubernamentales.

Cabe mencionar, por último que la educación integral como parte esencial del modelo educativo de la UVM supone que la familia del estudiante es la primera que educa integralmente al proporcionarle satisfacción a sus necesidades universales y, practicando con él y en él, los valores universales de la libertad, la justicia, la verdad y la responsabilidad, que son algunos de los principios institucionales de la Universidad del Valle de México.

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Conclusión

Para el autor de este ensayo es claro que la educación se encuentra en una fase de transición que trastoca los contenidos, las formas y los instrumentos del proceso. Esta transición,  incluye el regreso a la formación humanista como una parte esencial de la educación integral.

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Referencias bibliográficas

Fromm, Erich. Ética y psicoanálisis. F.C.E. México. 1996.
Delors, Jaques. La educación encierra un Tesoro. UNESCO México. 1997.
Ibarra Mendivil, Jorge Luis. La Universidad Necesaria. Conferencia 6 noviembre 2002. Citado en la revista electrónica de investigación educativa.
De Ibarrola, María. Antología las dimensiones sociales de la Educación.
Galtung, Johan. Human rights in another key. Polity pres. U.K. 1996.
Turiel, Elliot. El desarrollo del conocimiento moral. Debate. España. 1993.
ONU. Declaración Universal de los derechos humanos. 10 diciembre 1948. http://www.u.org.
Rodríguez Estrada, Mauro. Autoestima clave del éxito personal. Manual Moderno. México. 1993.
Díaz, Carlos. Que es el personalismo comunitario. Fundación Emmanuel Mounier. España. 2002.
Nicol, Eduardo. La vocación humana. FCE. México. 1998.
Morin, Edgar. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. UNESCO. México. 2001.
Fuentes, Carlos. Los cinco soles de México, memorias de un milenio. Seix Barral. España. 2000.

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Acerca del autor

Francisco Sierra André
Estudios de licenciatura en filosofía, teología, psicología y relaciones industriales en la UIA.
Estudió la mayor parte de la Maestría en administración en el ITAM.
Actualmente a una asignatura de concluir la Maestría en Ciencias de la Educación en la UVM.

Experiencia laboral
25 años en Área de relaciones industriales de laboratorios químico farmacéuticos
11 años en la docencia y la investigación Universidad Intercontinental Centro de investigación y docencia
1994-1997-1998

UVM
Docente de asignatura Campus Tlalpan 1994 -1998
Director de investigación y difusión del Centro de Valores Éticos desde el 4 de enero de 1999.
Ha publicado diversos artículos sobre temas de educación y valores en revistas de la UVM.
Ha participado en diversos congresos e impartido conferencias en diversas instituciones públicas y privadas.